Respeto a nuestro derecho a mostrar nuestra feminidad, sea cual fuere la forma en la que la entendamos.
Libertad para elegir nuestra propia imagen e identidad sin que por ello se cuestionen nuestras capacidades.
Que aceptemos que la igualdad existe dentro de la diferencia: ser iguales no quiere decir que nos comportemos de la misma manera.
Que se valore nuestro trabajo, nuestro talento y nuestra capacidad de gestión por encima de la imagen que proyectamos.
Que desde todos los ámbitos públicos se transmita un ejemplo de lo que debería ser una sociedad verdaderamente igualitaria y que nos comprometamos a ello tanto hombres como mujeres.
Que se eviten actitudes sexistas en todos los ámbitos, especialmente en el público y en los medios de comunicación, que tienen una enorme repercusión en la sociedad y crean un efecto altamente negativo que nos afecta a todas y todos.



